
Algunos efectos colaterales de los tratamientos antirretrovirales vuelven a poner en escena que esta enfermedad deja sus rastros en el cuerpo y hasta admite que es posible reconocer a quien vive con VIH. Una distribución distorsionada de las grasas corporales es una de las marcas que el mercado de la estética señala como estigma para ofrecer su reparación mientras que el sistema de salud niega y minimiza. Ver más...