
La idea de la escuela como tabla salvadora, que se mantiene en el imaginario argentino, empieza a convivir, incómoda, con otra: la educación pública es cada vez más deficiente. La sensación puede ponerse en números: el 65% de los argentinos cree que la escuela pública es bastante o muy mala, mientras que el 21,4% la considera bastante buena y sólo el 7,2% afirma que es muy buena. Además, el 34,2% considera que la educación privada es mejor, frente al 30 % que elige la pública.