
Toda ocasión es buena para hacer una queimada: fiestas, reuniones familiares o de amigos. Generalmente la noche resulta el momento privilegiado para hacerla, porque la oscuridad del ambiente permite apreciar todo su encanto. Luego de la cena los comensales se reúnen alrededor de la queimada, para levantar el ánimo y estrechar los lazos de afecto. Uno se encarga de darle el toque místico levantando con un cucharón el líquido en llamas y dejándolo caer, poco a poco, en el recipiente a la par que pronuncia el conjuro. Se crea un ambiente... Ver más...
Por ello, a la hora de beber esta pócima tengamos mesura:
Una taza nos PURIFICARÁ protegiendo nuestra alma del meigallo.
La segunda taza nos ALUMBRARÁ despejando nuestra mente de prejuicios.
La tercera taza, nos CALENTARÁ despertando nuestras pasiones. Pero Cuidado... será el aviso de que estamos en el umbral de los infiernos, al que accederemos si consumimos una cuarta taza.